INSTITUCIONES CREADAS POR EL ESTADO PARA LA PROTECCION Y AYUDA DE LA FAMILIA

Uno de los mayores deberes del Estado radica en la protección de la familia. Para el caso existen organismos y disposiciones de muy noble y trascendental contenido. Enunciaremos al respecto los siguientes:

Caja Nacional de Prevision. Atiende las prestaciones sociales de los empleados públicos a ese nivel: asistencia médica, servicios de maternidad, hospitalarios, quirurgicos, farmaceuticos, odontologicos, auxilio por accidente de trabajo, por enfermedad profesional, pension de jubilacion, de retiro por vejez, seguro por muerte.

Los Departamentos y Municipios mayores cuentan con Cajas de Previsión propias con financiación y funcionamiento similares a la Nacional.

Para los empleados departamentales existen los Consultorios Médicos Departamentales, que ofrecen garantías de la misma categoría.

Otras entidades, ya costeadas por el Estado, por los Departamentos, por los Municipios, por Entidades Privadas, por personas humanitarias, son entre otras:

a) La jubilacion. Cuando el trabajador ha laborado durante determinado número de años y cumple una edad fijada, conforme a la reglamentación de la entidad a la que ha servido, se le sigue pagando una pensión que le permita vivir decorosamente. Una medida de alto alcance humano y de reciente vigencia obliga seguir auxiliando de por vida a la esposa, en caso de su cónyuge fallezca. Se exceptúan las viudas que vuelvan a contraer matrimonio y que en consecuencia garanticen de este modo su protección.

b) Los Seguros Sociales. A los trabajadores se les retiene periódicamente una cuota y el Instituto Colombiano de los Seguros Sociales queda en la obligación de prestarles servicios médicos y hospitalarios. Ha sido ambición del gobierno, ampliar esta protección a todos los miembros de la familia y ojalá al mayor número o a la totalidad de los colombianos. Medida de gran trascendencia por parte de los Seguros Sociales es la de atender a sus afiliados en casos de vejez, invalidez o muerte. Compatriotas que laboraban con entidades privadas y que difícilmente podían aspirar a una manera de protegerse, en las circunstancias anotadas, ya cuentan en esta benéfica entidad con una palanca de ayuda.

c) Entidades de Bienestar Familiar. Existen numerosas fundaciones que, en caso de orfandad, de desamparo, de miseria, etc., recogen a personas necesitadas y les proporcionan gratuitamente alimentación, vestido, drogas, educación, etc. Los nombres son bien diversos: Casa del “Gamín”, Hogar de las Madres Solteras; Salas-cunas; Orfanatos; Escuelas hogar, etc.

d) Los Asilos o Ancianatos. Son establecimientos en donde se albergan los ancianos y desvalidos. Como en el caso de los que llamamos de “Bienestar Familiar”, los hay de tipo oficial y de carácter privado. Vale resaltar los esfuerzos de personas pudientes y de sentimientos filantrópicos, que a mano llena acuden al sostenimiento de los últimos.

e) Los Hospitales. Las Clinicas. Los hospitales y las clínicas suelen cobrar sus servicios a las personas que estén en capacidad de costearlos. Pero en la mayoría, si se comprueba que los pacientes no gozan de solvencia económica, se les atiende gratuitamente.

f) Otras entidades como
La Cruz Roja, Los Reformatorios, Las Granjas Infantiles, La Defensa Civil, Las Escuelas Especiales, Los Lazaretos, Las Escuelas de Ciegos y Sordomudos, Los Hospitales Mentales, Las Casas de Rehabilitación, El Minuto de Dios, Casitas de la Providencia, etc., velan en forma desinteresada y admirable por las gentes que carecen de lo elemental para su subsistencia, que padecen graves dolencias, que no tienen acceso a la educación, que por su estado físico o mental permanecen marginadas de la sociedad. La época actual ha acrecentado, especialmente en las grandes ciudades, la presencia de los tugurios o albergues miserables; de los pilluelos que comúnmente llamamos “gamines”; de los drogadictos o farmacodependientes y de muchas otras lacras que demandan la acción inmediata. Pero no todo puede dejársele a la parte oficial, que harto hace para remediar tamañas vergüenzas de la era moderna: es urgente saber darse, por parte de quienes estén en posibilidad de hacerlo. Despojarse de parte de lo que se tiene, no es solamente precepto cristiano, sino elemental mandato de fraternidad.